LOS CAMBIOS SE REALIZAN SOLAMENTE DE MANERA PRESENCIAL LOS DIAS VIERNES EN SHOWROOM NORDELTA

Sobre Nosotras

Soy Lucila Herrera y LucilaH nació poco después de mudarme a Tigre cuando sentía la necesidad de hacer algo que me diera satisfacción personal, y una gran amiga, que es instagramer, insistía en que debía dedicarme a esto. Siempre fui la persona que ayudaba, prestaba y asesoraba a amigas (y amigas de amigas) a la hora de vestirse para distintas ocasiones.

Quería emprender desde casa, para no delegar el día a día de mis hijos. Nunca lo había hecho y no estaba dispuesta a hacerlo. Entonces, en 2015, decidí trabajar con el showroom desde casa, como lo hago hasta hoy.

Desde el primer día, LucilaH explotó. La demanda fue constante, un éxito desde el momento en que abrí por primera vez.

En LucilaH no vendemos nada que no usaríamos. Elegimos cada prenda con pasión, las ideamos, las visualizamos hasta hacerlas realidad y ofrecerlas con mucho entusiasmo.

Hoy, LucilaH ya no soy solo yo, sino que somos mi hija, Martina, y yo.

Martina es el alma joven de la marca: la frescura, la actualización permanente, la razón por la que quiero vestir a todas las mujeres con estilo que descubren LucilaH.

Nosotras amamos la estética y la moda, y juntas formamos un gran equipo.

Martina está en tercer año de la carrera Comunicación Digital Interactiva y logró que me abra a nuevas formas de comunicación y venta, adaptándonos a la nueva era. Hoy creamos juntas, elegimos juntas, somos un equipazo madre e hija.

En 2025 comenzó un LucilaH renovado, con mucho trabajo previo de ambas. Todo esto llevó y lleva un enorme trabajo detrás, que hacemos con una sonrisa de oreja a oreja, incluso cuando los desafíos se hacen más grandes. Queremos hacer felices a todas las mujeres y que cada prenda les genere alegría cada vez que la usen.

Trabajamos con energía y felicidad, y nos aseguramos de que cada producto tenga la calidad que deseamos. No vendemos nada que no compraríamos. En LucilaH, todo tiene que ser perfecto, estamos en cada detalle.

Desde el inicio, LucilaH llevó este nombre, pero en un principio yo quería que se llamara "Martina". Fede me hizo ver que todas pensarían que ese era mi nombre y lo confundirían. En ese momento, Martina tenía 10 años y yo solo quería divertirme haciendo lo que me apasiona mientras Martu iba al cole. Me emociona pensar en el equipazo que nos convertimos, nos dimos cuenta que no solo somos buena dupla siendo madre e hija, o incluso en nuestra relación de amistad increíble, sino que tambien funcionamos excelente juntas para potenciar LucilaH.

Con el tiempo, este proyecto creció hasta convertirse en un negocio lleno de logros, reconocimiento, elogios y satisfacción. Nos eligen, nos esperan y nos buscan, porque para nuestras clientas LucilaH es sinónimo de felicidad.